Entrevista a D. José Ignacio Miguel del Corral

propietario de la Yeguada "Los Nevazos"



¿José Ignacio cuánto tiempo llevas en el mundo ganadero?

Personalmente desde el año 1982, en el que comienzo a administrar una explotación de vacas de raza morucha. Con los caballos hispano árabes, que forman la yeguada “Los Nevazos”, empecé en el año 1997. Pero la afición es heredada. Como muestra, contarte que el hierro o pial con el que se marcan los caballos de la yeguada “Los Nevazos” es uno de los fundadores de la Unión de Criadores de Toros de Lidia y lo compró mi abuelo materno José Manuel García Orive en 1917.
Desde entonces, la tradición ganadera en la familia nunca se ha interrumpido.

¿Qué características tiene la finca donde crías tus caballos?

La Dehesa de El Bronco, situada en el norte de la provincia de Cáceres, reúne las características de la dehesa, con pastizales poblados de encinas y alcornoques, y con un pequeño embalse, que riega en verano una pradera artificial, que permite a las yeguas y potros comer en esta época pasto verde. El resto del año comparten los cercados con las vacas moruchas, en régimen de completa libertad y alimentándose de los recursos naturales de la dehesa, incluidas las bellotas que genera la montanera. Por ello las yeguas sólo se encuadran para ser cubiertas por los sementales, e incluso la parición la hacen en régimen de libertad en cualquier pago o recodo de la finca.

¿Cómo describirías tu hispano-árabe ideal?

Para mi es sobre todo un caballo completo, al reunir la nobleza, docilidad, masa corporal y arrogancia del caballo español con la potencia, resistencia, belleza y elasticidad del caballo árabe. Mi corta experiencia como ganadero me permite decir que es un caballo que adquiere las virtudes de estas dos razas, eliminando al mismo tiempo sus escasas limitaciones.

¿Piensas que existen diferencias en la forma de criar caballos entre el sur y el norte?

Si, porque históricamente el sur siempre ha criado un caballo más bello y con más “aires”. El motivo es que en el norte se ha necesitado un caballo de tiro o de trabajo, mientras que en Andalucía, por su clima y sensibilidad, el caballo siempre ha sido un signo de clase y distinción.

¿Cómo es el caballo que quieres criar?

La pregunta es muy difícil de responder en la praxis pero muy fácil desde criterios teóricos. Quiero un caballo que ofrezca conjuntadas las virtudes de los caballos español y árabe, que no suelen ser incompatibles, sino complementarias.

¿Cuál es la situación actual de tu ganadería?

La ganadería “Los Nevazos” ya está formada en base a once o doce yeguas-madre, todas provenientes por vía árabe de una yegua p.r.a. de la familia Ghazel, para así poder dar homogeneidad a las crías o productos. En cuanto a machos, esta temporada utilizaré dos sementales Hanir, de capa negra, que proviene de la yeguada del Duque de Veragua, y Bomarzo, de capa torda, que es hijo de Zacateco, quizá el mejor semental p.r.a. que en estos momentos tiene la Yeguada Militar. Por otra parte, la sangre española de toda la yeguada, machos y madres, proviene de la estirpe cartujana.

¿Cómo ves el relevo generacional, crees que las personas jóvenes, hijos o nietos de ganaderos, conservan la afición?

El caballo es un animal tan bello, tan atractivo, tanto criándolo como montándolo, que contagia rápidamente la afición. Mucho más cuando tus hijos se han criado desde niños junto a ellos.

¿A qué dificultades crees que se enfrentarán estas generaciones en lo concerniente a la cría de caballos?

Yo creo que las dificultades serán sustancialmente las mismas que tenemos ahora. Sólo le veo una añadida: cuando la cría es extensiva en la dehesa y a campo abierto la dificultad que habrá en el futuro de encontrar personas o familias que quieran cotidianamente vivir en ese medio.

¿Por qué crees que en España el caballo no llega a tanta gente como en otros países europeos?

La explicación, para mi, también tiene raíces históricas. En España la transformación de una sociedad agraria en una urbana es muy reciente y, a diferencia de en otras ciudades europeas, en nuestras ciudades, exceptuando Sevilla y Jerez, el caballo nunca ha sido un signo de distinción en las costumbres y cultura urbana.

¿Que factores necesitamos para que el sector equino despegue por completo?

En conexión con la respuesta anterior, acercar el caballo a la ciudad. Es necesario crear clubs o asociaciones que inviertan en cuadras, boxes, picaderos, etc. y para ello serían conveniente ayudas y subvenciones públicas y federativas que, hasta ahora, no han llegado.

¿Qué hecho diferencial piensas que hay que potenciar en el caballo hispano-árabe para que destaque entre otras razas deportiva o comercialmente?

En mi opinión, es el caballo que mejor compatibiliza belleza, nobleza y docilidad con “carácter” y elasticidad. Debemos criar un caballo que aprecien los buenos jinetes porque sólo puede ser bien montado por un buen jinete. Debe ser como un piano a disposición de un músico. El buen músico sacará de él todas las melodías o ritmos. Sin embargo rápidamente delata al aprendiz que simplemente lo “teclea”.