LA GESTACIÓN Y EL PARTO

Artículo publicado en el nº 2 de la revista "El Hispano-Árabe"
por D. Juan Galisteo Martínez Cte. Sanidad (Veterinaria)

A los 5-7 días de producirse la ovulación, si se ha producido la fecundación, el  blastocito cae al útero en donde es muy móvil, tanto que sus desplazamientos de un cuerno uterino a otro son denominados Migración embrionaria transuterina. Estos movimientos migratorios van siendo cada vez más lentos hasta que se produce la implantación definitiva a los 35-40 días.

Durante este periodo anterior la nutrición del embrión es aportada por la leche uterina o histotrofo producida por el endometrio y absorbida por el saco vitelino que a la vez crece y aumenta de tamaño rodeando al embrión.

A los 18-20 días se forma el saco amniótico en cuyo interior se localiza el embrión.

A partir de los días 21-23 comienza a formarse el alantoides, que a los 25-26 días rodea al saco amniótico y por lo tanto al embrión,  y a partir de los 30 días se une al corión formando la placentación corioalantoidea.

Alrededor del día 30 el saco alantoideo ocupa aproximadamente la mitad del volumen de la vesícula embrionaria. A medida que el alantoides crece, el saco vitelino decrece y el embrión se ubica en una posición central.

A los 40 días el saco vitelino se encuentra casi totalmente degenerado y se transforma en un vestigio no funcional dentro del cordón umbilical; la nutrición se realiza a través de la placentación corioalantoidea que se une al endometrio formando los cálices endometriales.

DURACIÓN DE LA GESTACIÓN

La duración de la gestación es muy variable, de 310 a 345 días, aunque no son infrecuentes extremos de 310 a 370 días.

Los factores que afectan a la duración de la gestación son:
  • fecha de concepción: las yeguas que quedan preñadas en los celos de principios de año tienen gestaciones prolongadas, probablemente porque el desarrollo máximo del potro se produce cuando no se dispone de alimentos naturales (pastos) y el potro no madura bien.
  • Sexo del potro: de promedio los potros machos tienen una gestación más larga.
  • Variación individual: la duración de las gestaciones sucesivas es similar en algunas yeguas.
  • Las lesiones de placenta pueden retrasar el crecimiento del feto y en consecuencia la duración de la gestación, en ocasiones el potro puede nacer inmaduro.
  • En gestaciones gemelares, la muerte de uno y la continuación de la gestación puede producir una mayor duración de esta.
La duración fisiológica de la gestación viene dada por el crecimiento y desarrollo del feto, cuando este está maduro se produce el parto.
Las yeguas paren cuando están preparadas para ello, no necesariamente cuando se calcula que deben parir.

DIAGNÓSTICO DE GESTACIÓN

  • Desde los 14 días después de la ovulación  se realiza por ECOGRAFIA con una eficacia del 95%.
  • 15 a 20 días después del fin de celo: NO SALIR EN CELO, no es seguro nada más que en un 70% de los casos, puede deberse a un cuerpo lúteo persistente o a una inactividad ovárica.
  • A partir de los 18 días por determinación analítica de  PROGESTERONA en sangre, seguridad similar al anterior por las mismas causas. Es un test de “no-gestación”.
  • A partir de los 25-30 días PALPACION RECTAL de los cambios morfológicos del útero, efectividad dependiente de la practica del técnico y tanto mayor cuanto más días hayan pasado y mejor se conozca a la yegua.
  • Entre los 45 y 110 días determinación de PMSG en sangre materna, bien por analítica laboratorio o bien por el test de Friedman (conejo). Tiene una eficacia bastante relativa (falsos positivos).
  • A partir de los 100 días determinación analítica de ESTROGENOS en sangre u orina (Cuboni).
Es importante confirmar un diagnóstico precoz de gestación, realizando un nuevo diagnóstico un mes más tarde, y más tarde realizar un control de todas las gestaciones a los 8 o 9 meses para detectar abortos y no quedarnos esperando el parto.

ALIMENTACIÓN

La yegua gestante no debe sufrir ni carencias ni excesos, la alimentación debe ser especialmente vigilada a partir del 7º mes de gestación aumentándola progresivamente pero evitando los engrasamientos.

Una alimentación sana y equilibrada condiciona la vitalidad, la resistencia y el peso del feto, permitiendo un aumento de las reservas corporales para la lactación, y una mejor fecundidad después del parto, compensando la reducción de apetito que se presenta al final de la gestación, consecuente con la compresión del abdomen por el desarrollo uterino.

Una Alimentación regulada condiciona una mejor transición entre la yegua gestante y la yegua lactante. Debe evitarse toda administración  indiscriminada, oral o parenteral, de vitaminas o minerales “milagrosos”.

En caso de vermifugación, no utilizar productos que puedan ser tóxicos para el embrión (Benzimidazoles).

MANEJO DURANTE LA GESTACIÓN

El estado de gestación es el estado más natural de la hembra, debe ser sinónimo de calma y plenitud, pero es indispensable el ejercicio cotidiano, es un error tener encerrada en un box a la yegua gestante.

Las manipulaciones en la yegua preñada, especialmente los transportes en camión, no son aconsejables y deben ser evitados en la medida de lo posible, sobre todo a principios y finales de la gestación.

No se deben someter a ejercicios violentos (competición) a las yeguas gestantes por el estrés que suponen no sólo para la madre, sino para el desarrollo del feto.

En caso de ser  necesario el traslado a otra instalación, es aconsejable realizar el traslado como mínimo un mes antes, para que el animal se adapte a su nuevo hogar, además se inmunizará contra la flora Vírica y bacteriana de esa nueva instalación y podrá proteger por el calostro al recien nacido.

Hay que realizar estrictamente las desparasitaciones y vacunaciones estipuladas por el técnico Veterinario de la explotación.

EL PARTO

El Parto constituye un proceso biológico destacado, que de transcurrir normalmente pone fin a la Gestación e inicia la existencia independiente del potrillo. El nacimiento debe acompañarse con un mínimo de traumatismo, de tal manera que la yegua sea capaz de concebir rápidamente de nuevo y producir otro potrillo sano al año siguiente.

PREVISIÓN

No hay aún ningún método seguro para prever con exactitud el día y menos la hora del parto. Nos debemos guiar por:
  • La duración previsible de la Gestación, teniendo en cuenta las gestaciones anteriores de la yegua. En las primíparas podemos comenzar la vigilancia a partir de los 300 días.
  • Signos Fisiológicos precursores:
    • La indicación más segura de la proximidad del parto es el comienzo de la actividad de la ubre. Entre las 2 a 6 semanas que preceden, las mamas comienzan a desarrollarse; el examen frecuente por inspección o palpación suave nos permitirán comprobar una ubre en distensión máxima a las 24 a 48 horas previas al nacimiento. Los pezones están llenos generalmente de calostro y se observan las “velitas” o “perlas”, sin embargo las velitas pueden observarse hasta 4 días antes del parto, e incluso algunas hembras pueden secretar leche hasta una semana antes. Algunas yeguas primíparas pueden parir con un mínimo de desarrollo mamario y sin la presencia de “velitas”.
    • Durante los últimos días de la gestación los ligamentos sacrociáticos se relajan gradualmente hasta su borde posterior, desde la base de la cola hasta las tuberosidades de isquiáticas, se dice que la yegua está “partida”.
    • La vulva se relaja, alarga y agranda, está edematosa; estos signos son menos evidentes que en otras hembras domesticas, pero la inspección minuciosa nos hará reconocer estos cambios.
    • En los últimos momentos la yegua cambia su comportamiento, se aísla en el prado, está nerviosa, intranquila y agitada.
Estos signos son más o menos evidentes en función de las yeguas, algunos animales no presentan ninguno.

DESARROLLO DEL PARTO

La yegua prefiere la calma y la soledad para parir y si se la deja sola hace el trabajo de parto por sí misma. La mayoría de los partos se producen durante la noche, cuando las actividades del establo o instalaciones son mínimas.

Normalmente se desarrolla de una manera rápida y fácil, con 15 minutos de media (5 a 45 minutos).

A efectos de describir el desarrollo del parto lo vamos a dividir en tres periodos:
  • Primer periodo: Se caracteriza por un aumento de las contracciones activas del miometrio y por la dilatación del cervix.
Es difícil asegurar el comienzo de este primer periodo del parto, pero una sudoración en diferentes zonas corporales se puede observar 3 o 4 días antes. Se observan signos cólicos que se manifiestan por inquietud, acción de echarse y levantarse, elevación y agitación de cola, posturas repetidas para orinar y miradas a los flancos. Otros signos que se observan incluyen frecuentes y pequeñas evacuaciones de heces, sudoración leve detrás de codos y flancos, expulsión de calostro y bostezos.

En raras ocasiones estos signos se interrumpen y el parto se pospone por varias horas e incluso días, antes de que los signos reaparezcan.

El feto tiene un papel activo en este periodo pues cuando comienzan estas contracciones, rota sobre sí mismo colocándose de estar en posición dorsopubiana (boca arriba) a una posición dorsosacra (boca abajo) que es la postura normal de presentación para el parto. Al final de esta primera fase hay yeguas que tumbadas ruedan a un lado y otro para acomodar al feto.

Las contracciones uterinas presionan al complejo gestacional que comprime la única salida fisiológica que es la cervix, dilatándola, y los miembros anteriores y la cabeza penetran en el canal pelviano rompiendo la membrana corioalantoidea, al forzarla a través de la cervix, produciéndose la descarga por la vulva de unas pequeñas cantidades de líquido de aspecto de orina (liquido alantoideo).
  • Segundo periodo: Comienza de forma brusca con la ruptura de la membrana corioalantoidea y la salida de pequeñas cantidades de líquido por la vulva.
A medida que el feto va entrando en el canal del parto comprime los tejidos blandos de la cavidad pélvica e inicia los esfuerzos de expulsión de las contracciones abdominales (Reflejo de Ferguson).

Aparece por la vulva una membrana blanca brillante (amnios) en cuyo interior puede distinguirse el extremo de una de las manos del potrillo.

Hasta este momento la yegua a podido permanecer tumbada o levantándose de vez en cuando, dando unas vueltas alrededor de box y volviéndose a tumbar, a partir de aquí la yegua adopta el decúbito lateral (tumbada de lado) y normalmente no se vuelve a levantar; en ocasiones tras varios esfuerzos de expulsión y hasta el final de la expulsión puede colocarse en decúbito esternal (sobre el pecho) para volver a tumbarse de lado cuando comienzan nuevas contracciones.

Se producen contracciones muy fuertes (prensa abdominal) en grupos de 3 o 4 con periodos de reposo de 2 o 3 minutos.

En el parto normal un miembro precede al otro por unos 15 a 20 cm, después aparece la cabeza, los hombros, el tronco y la pelvis, cuando esta atraviesa la vagina los esfuerzos se detienen de forma brusca, y la yegua permanece tumbada con las extremidades posteriores del potrillo introducidas dentro de la vagina.

La envoltura fina y blanquecina (amnios) que envuelve a feto se rompe normalmente por su extremo anterior consecuente con la presión de las extremidades y los movimientos del potrillo.

La duración de este segundo período es de 15 a 20 minutos pero puede durar de 10 a 30 minutos incluso más.

El cordón umbilical permanece intacto durante toda la expulsión, y a través del se transfieren al potrillo cantidades significativas e sangre procedentes de la placenta y consecuente con las contracciones uterinas. Se debe evitar que la madre se levante rápidamente tras la expulsión para dilatar al máximo la ruptura del cordón, la ruptura prematura del cordón puede privar al potrillo hasta de 1 litro de sangre; el cordón se rompe a unos 5 cm del abdomen cuando la yegua se levanta o cuando el potrillo realiza los primeros intentos por levantarse.
  • Tercer periodo: Se caracteriza por el desprendimiento y expulsión de las membranas fetales, amnios y corioalantoidea. Las contracciones abdominales desaparecen cuando se ha expulsado el potrillo, pero después de unos minutos las contracciones miometriales (útero) comienzan de nuevo para expulsar las membranas, durante este periodo pueden haber signos de dolor y sudoración.
El contacto físico entre alantocorion y endometrio es relativamente débil, por lo que la separación de la placenta se produce rápidamente tras la expulsión del feto. Suele producirse entre 20 minutos y 3 horas posteriores al parto.

Tras un parto normal las membranas que cuelgan de la vulva son el amnios y el cordón umbilical, el peso de estas estructuras determina que el alantocorion se separe del endometrio en el punto donde el cordón se une al alantocorion, es decir, en la base del cuerno en que se desarrolló inicialmente el concepto. La tracción progresiva provoca la separación completa del alantocorion que se vuelve al revés durante el proceso.

HIGIENE Y SANIDAD DEL PARTO

El parto se produce en el 90% de los casos de noche, cuando la yegua se encuentra tranquila, su desarrollo es normalmente fácil y rápido y debe terminar con el nacimiento de un potrillo.

La Yegua debe disponer de agua a voluntad sobre todo después del parto.

Si el parto se desarrolla en un box o cuadra, este debe ser amplio (3x3 como mínimo), iluminado y aireado sin corrientes de aire, la cama limpia.

Si la yegua pare de pie, caso raro cuando no se la molesta, es necesario sostener el potrillo para impedir que se golpee contra el suelo y evitar que el cordón umbilical se rompa de forma rápida y brusca.

De forma lo más discreta posible se ha de verificar la presentación del potro (postura en que viene). Normalmente la presentación es anterior, con la cabeza apoyada sobre los miembros anteriores; la presentación posterior (de nalgas) se presenta algunas veces y entonces el parto será más largo y un poco más difícil. En casos raros se producen presentaciones anormales (distócias) en las que los potrillos se presentan atravesados, solo aparece un miembro, los miembros y no la cabeza,... En estos casos se debe avisar rápidamente al Veterinario siendo la necesidad de intervención muy urgente.

Después de la expulsión del potrillo la yegua se queda tumbada y tranquila recuperándose del enorme esfuerzo realizado durante el parto, es fundamental evitar molestarla para que no se levante y rompa el cordón umbilical, este debe seguir funcionando algunos minutos (hasta 15 minutos) y su ruptura ha de ser natural por tensión, bien porque la yegua se levante o bien por tracción al intentar moverse el potrillo.

La expulsión de la placenta ha de ser vigilada, se debe expulsar normalmente dentro de las dos horas posteriores al parto y en cualquier caso antes de las 5 o 6 horas. En caso contrario se avisará de urgencia al Veterinario. Las envolturas una vez eliminadas, se sacan de la cuadra y se extienden sobre el suelo para comprobar su integridad y que no han quedado restos en el útero.

En cualquier caso el Veterinario debe ser avisado rápidamente si la presentación nos parece anormal o si el parto se desarrolla muy lento o dificultoso.

Asistir al parto de una de sus yeguas es un privilegio de un criador o cuidador, es uno de los grandes momentos de la cría.

INDUCCIÓN DEL PARTO

A pesar de que la inducción el parto es ya una práctica utilizada exitosamente por muchos veterinarios prácticos, tiene sus ventajas e inconvenientes. Se deben conocer sus limitaciones, seleccionar cuidadosamente los casos en los cuales se va a utilizar y controlar continuamente el parto hasta su finalización.

INDICACIONES CLÍNICAS:

  • Partos prolongados por inercia uterina.
  • Yeguas que han parido anteriormente potrillos muertos o con hipóxia severa por  separación prematura de placenta.
  • Yeguas con traumatismos severos en partos anteriores (fístulas rectovaginales)
  • Yeguas con partos anteriores de potrillos con "Ictericia Hemolítica del recien nacido".
  • Ruptura del tendón prepubiano.
  • Enfermedades intratables.

CONDICIONES MÍNIMAS

  • 330 días mínimo de gestación
  • Ubre desarrollada con pezones distendidos por calostro.
  • Ligamentos sacrociáticos relajados.
  • Cervix relajado o dilatado.